Introducción

En esta breve comunicación, pretendo retomar un tema sobre el que vengo dando vueltas (hace más de veinte años) en distintos textos de mi autoría. Quizás, vuelvo ahora a este punto, para tematizarlo junto a las nuevas generaciones de estudiantes que se están formando para ser intérpretes profesionales.

A esta altura de los acontecimientos, sabemos que en la tríada comunicativa que se produce durante la interpretación del par lengua hablada – cultura oyente / lengua señada – cultura sorda, el enunciador o la enunciadora y el enunciatario o la enunciataria, delegan en los Intérpretes, nada más ni nada menos que el poder de comprender y reproducir textos ajenos -hablados, señados y en algunos casos, escritos-.

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